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Pasajes con Historia

Palacio de Santa Cruz


Dejando atrás la antigua calle de los Francos (actual calle Juan Mambrilla), zona dónde se localizaban las viviendas palaciegas mas notables de Valladolid y dónde destacaba la casa de los Zúñiga, primera sede del Tribunal de la Inquisición, a finales del siglo XV y siguiendo nuestro camino por las antiguas calle de la Redecilla y Plaza del Duque (coincidiría aproximadamente con la zona ocupada por la actual fachada de la Facultad de Medicina) y a través de la actual calle del Cardenal Mendoza, llegamos en nuestro recorrido a una amplia zona ajardinada que nos anuncia una de los espacios mas emblemáticas de Valladolid: el Palacio de Santa Cruz.


El Palacio de Santa Cruz, antiguo Colegio Mayor de Santa Cruz, fue fundado por el cardenal Don Pedro González de Mendoza, según la bula expedida por el Papa Sixto IV el 16 de enero de 1482, que confirmaba y ratificaba una anterior emitida el 29 de mayo de 1479. El Cardenal Mendoza tenía intención de levantar un edificio en el que pudieran residir y recibir enseñanza estudiantes sin recursos económicos. En 1484 inició su andadura el Colegio con tan solo veinte colegiales que en principio estuvieron alojados en unas casas cercanas a la actual calle de la Merced mientras se construía el edificio.



Fachada del Palacio de Santa Cruz


Las obras comenzaron en 1486 con un elevado presupuesto, desconociéndose el arquitecto que diseñó el edificio de estilo gótico, aunque se le atribuye a Enrique Egas, se sabe con seguridad que en su construcción participaron los canteros Pedro Polido y Juan de la Riba, estos levantaron la fachada principal, abriendo en sus paños unas primitivas ventanas góticas. El cardenal se disgustó al ver que se estaba construyendo un edificio gótico, y ordenó derribar lo construido hasta entonces, para reconstruirlo siguiendo las normas del nuevo Renacimiento.
El edificio al final no se derribó, sino que se adaptó y finalizó siguiendo el nuevo estilo, esta actuación se produjo a partir del año 1490 y recayó en el arquitecto Lorenzo Vázquez de Segovia, al que el cardenal contrató como maestro de obras, siendo el auténtico artífice de la arquitectura renacentista del edificio, y finalizado en lo esencial en el año 1491 como indica una inscripción situada en el zaguán del mismo, inaugurándose el año siguiente, en el que se trasladaron los colegiales.


El edificio del colegio tiene planta rectangular con un carácter geométrico ya plenamente renacentista, se distribuye en sótano, tres pisos y un desván situado sobre la crujía de la biblioteca. La fachada principal tiene mayor altura que las laterales, está dividida en cinco tramos mediante seis contrafuertes, de los cuales los dos centrales a la altura del primer cuerpo presentan decoraciones ciegas de estilo gótico hispano flamenco, a partir del segundo aparece la decoración renacentista consistente en pilastras pareadas acanaladas, sobre estas, se aprecian los escudos del Cardenal Mendoza.
Está rematada con una gran cornisa decorada con motivos renacentistas, y sobre esta una balaustrada con seis pináculos decorados con bolas. La portada se desplaza ligeramente hacia la izquierda y en sus lienzos se abren ventanas rectangulares y grandes balcones afrontonados. Las fachadas laterales son más sobrias, tienen ventanales en el piso bajo y una doble fila de balcones neoclásicos en los dos pisos superiores.


La portada principal es una de las obras arquitectónicas más trascendentales del renacimiento español, su puerta se abre en un arco de medio punto que se apoya en una pilastra, y en un cuarto de columna con labores renacentistas a candelieri, el entablamento está decorado con leones alados entre vegetales y sobre él, un frontispicio de medio punto decorado con delfines afrontados, palmeras, y pebeteros de pie. En el tímpano interior se representa al Cardenal Mendoza arrodillado ante Santa Elena, descubridora de la Santa Cruz.



Cardenal Mendoza arrodillado frente a Santa Elena


El balcón central es similar al resto de los balcones de la fachada principal, si bien más decorado, sobre su frontón triangular hay un clípeo vacío y sobre este el escudo de los Reyes Católicos, en el que se aprecia la falta de la granada, a la izquierda de este, el escudo del linaje de Mendoza, y a la derecha el de armas de los Figueroa. Todo el paño que ocupa la portada se encuentra tapizado por un almohadillado, influencia de la escuela italiana.


Se accede al interior a través de un zaguán cubierto con una bóveda de crucería sencilla apoyada sobre ménsulas situadas en los ángulos con decoraciones góticas de ángeles porta blasones que exhiben las armas del fundador. Por su lado derecho se accede a la capilla y la sacristía, a través de un arco apuntado con una puerta de madera decorada con tracerías flamígeras. En la capilla, preside el altar un crucifijo de madera, obra maestra de Gregorio Fernández, conocido como “El Cristo de la Luz”(1631-36).


Desde el zaguán también se llega al claustro, patio modélico en sus proporciones, consta de tres pisos de arquerías con siete arcadas de medio punto peraltados sobre pilares octogonales. El claustro, aunque todavía conserva cierto carácter gótico, da una sensación de espaciosidad y de proporción propio del espíritu del renacimiento, los antepechos del segundo piso muestran decoración gótica, y los del último cuerpo presentan balaustres de formas arriñonadas, debido a una reforma del siglo XVIII. Las enjutas de los arcos están decoradas con Cruces de Jerusalén y escudos de la familia del fundador. Una escalera de ida y vuelta situada en un ángulo del claustro comunica las distintas plantas, es de estilo neoclásico y se accede a ella por una portada de muy bello trazado dórico, cubierta con una bóveda con lunetos.



Claustro del Palacio de Santa Cruz


En el lado izquierdo del claustro, se localiza el Aula Triste, solemne salón de dos tramos, cubierto con dos bóvedas de crucería, con las características ménsulas de ángeles prota blasones. En el ala del mediodía, la sala de exposiciones aprovecha dos espaciosas estancias, cubiertas con bellos artesonados renacentistas. En el cuerpo este, se situaban las cocinas que fueron transformadas en vivienda del rector en las reformas dieciochescas. Por último, a través de una sencilla portada de arco carpanel con conopio se pasa al zaguán que comunicaba con la huerta, el cual se cubre con sencilla bóveda de crucería.


El Colegio contaba con todos los espacios necesarios para su buen funcionamiento: salón de grados, refectorio, aulas, capilla, vivienda del rector, celdas de los colegiales, servicios varios, etc…y sobre todo una autentica joya: la Biblioteca. Ocupa la totalidad del ala oeste del primer piso, cubierta con una bóveda de cañón rebajado con lunetos, aunque originalmente estaba cubierta con madera. La portada de acceso es de estilo renacentista, de medio punto peraltado con decoración de clípeos y la Cruz de Jerusalén en las enjutas. La estantería se extiende por los cuatro lienzos del recinto, está dispuesta en dos pisos, con escalerillas para acceder a la parte superior, los diferentes cuerpos se separan mediante columnas salomónicas, y está coronada con un remate botánico. En la parte alta se pueden apreciar los escudos de los fundadores y en el testero se dispone un retrato del Cardenal a caballo a la manera de Santiago Matamoros.




Detalle de la Cruz


El edificio del Colegio de Santa Cruz fue ampliado en 1712, añadiendo una construcción que unía el colegio con su hospedería, y en 1940 se le adosó a dicha construcción la fachada que perteneció originalmente al colegio jesuita de San Ambrosio, realizada en 1740 y considerado un buen ejemplo de fachada de tipo columnario.

 

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